DESARROLLO PSICOMOTOR
MOTRICIDAD GRUESA Y FINA
Como
se ha indicado anteriormente, el desarrollo motor de los niños depende
principalmente de la maduración global física, del desarrollo esquelético y
neuromuscular. Los logros motores que los niños van realizando son muy
importantes en el desarrollo debido a que las sucesivas habilidades motoras que
se van a ir adquiriendo hacen posible un mayor dominio del cuerpo y el entorno.
Estos logros de los niños tienen una influencia importante en las relaciones sociales,
ya que las expresiones de afecto y juego se incrementan cuando los niños se
mueven independientemente y buscan a los padres para intercambiar saludos,
abrazos y entretenimiento.
En
el desarrollo motor pueden establecerse dos grandes categorías:
- Motricidad gruesa (locomoción y desarrollo postural)
- Motricidad fina (prensión).
El
desarrollo motor grueso se refiere al control sobre acciones musculares más
globales, como gatear, levantarse y andar. Las habilidades motoras finas
implican a los músculos más pequeños del cuerpo utilizados para alcanzar, asir,
manipular, hacer movimientos de tenazas, aplaudir, virar, abrir, torcer,
garabatear. Por lo que las habilidades motoras finas incluyen un mayor grado de
coordinación de músculos pequeños y entre ojo y mano. Al ir desarrollando el
control de los músculos pequeños, los niños ganan en competencia e
independencia porque pueden hacer muchas cosas por sí mismos.
Los
logros motores de los niños han sido suficiente y repetidamente estudiados por
pediatras, neurólogos, psicólogos, etc., hasta el punto de existir tablas de
adquisición de conductas evolutivas, indicando los hitos del desarrollo motor y
psicomotor. La revisión de la literatura existente (Bayley, 1977; Cratty, 1982;
Gassier, 1990; Gesell y Amatruda, 1981; Illingworth, 1985; Maganto, 1996;
Nelson, Vaughan, McKay, 1983; Newborg, Stock, Wnek, Guidubaldi y Svinicki,
1989; Rice, 1997; Secadas, 1988; Shaffer, 2000) ha servido para ofrecer una
síntesis de la secuencia de conductas sobre motricidad gruesa y fina a lo largo
del desarrollo.
Hasta
los 3 años los aspectos más relevantes en relación al desarrollo psicomotor
están relacionados con los desplazamientos corporales y la impulsividad de los
movimientos por una insuficiente regulación del freno inhibitorio.
A
partir de esta edad hay una progresiva equilibración de los movimientos, se
eliminan gradualmente las asociaciones o sincinesias y se va marcando
progresivamente la independencia segmentaria. Todo ello da lugar a una mayor
precisión del dinamismo manual, a la aparición de gestos más diferenciados y al
perfeccionamiento de la coordinación óculo-manual.
Entre
6 y 7 años ya los niños presentan una precisión general de los movimientos
cuando éstos son efectuados a un ritmo normal. Los controles adquiridos y
afirmados por el ejercicio sientan las bases para los aprendizajes escolares en
los que la simultaneidad de movimientos exigirá un gran esfuerzo de tipo
psicomotor. A esto se une la importancia de la atención, la acomodación de la
postura y el manejo coordinado de los útiles a usar.
A
partir de los 7 años y hasta los 10, el gesto va a ser regulado por el freno
inhibitorio. Esto da lugar a un perfeccionamiento gradual de la precisión
adquirida previamente y a la mecanización de los movimientos habituales junto
con la aceleración de los mismos. A medida que avanza la edad del niño y se
acrecienta su desarrollo físico aumenta la rapidez sin detrimento de la
precisión del gesto, los movimientos se vuelven rápidos y precisos como
consecuencia de la repetición continuada. Desde los 12 años en adelante, la
precisión, rapidez y fuerza muscular se integran, dando al movimiento
características adultas.




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